
El río San Juan de 200 kilómetros de largo recorre todo el borde sur de Nicaragua, formando una frontera natural con Costa Rica.

Nosotras estuvimos en El Castillo, donde hay un montón de islotes y todo rodeado de selva. Después de 11 horas de camino, en un bus terrible, una carretera terrible, unos puentes hechos de tablones de madera... ¿lo he dicho ya? era terrible...

Llegar allí fue cambiar de aires: hacía menos humedad y menos calor... la vida dependía del río. El pueblo parecía de piratas. Era una Nicaragua diferente. No había coches, nadie te pedía dinero, los niños jugaban en vez de trabajar o perseguirte por unos pesos...